martes, 7 de agosto de 2012

Convento de las Salesas Reales.


    El Convento de la Visitación de Nuestra Señora, también llamado Convento de las Salesas Reales, es un conjunto arquitectónico de Madrid (España), formado por un convento y palacio, y una iglesia. Fue fundado en 1748 por la reina Bárbara de Braganza para colegio y residencia de jóvenes de la nobleza, siendo enterrado en la iglesia el rey Fernando VI así como la propia reina fundadora, su esposa. Actualmente, la iglesia acoge la parroquia de santa Bárbara, y el resto de la construcción es sede del Tribunal Supremo.

    Historia.



    En origen, las hermanas salesas, llegadas de Annecy (Saboya) en 1747, ocuparon unas casas en Prado Viejo de donde se trasladaron a un beaterio existente en la calle San José. De allí pasaron al que sería su emplazamiento definitivo, junto a la Puerta de Recoletos, en la actual calle Bárbara de Braganza. La reina había comprado allí unos terrenos para su fundación. Su proyecto era no sólo la creación del convento, sino asegurarse un lugar tranquilo donde pudiera residir en caso de la muerte del rey, Fernando VI.

    El convento fue diseñado por el francés François Carlier, aunque debido a un viaje de éste a Parma, fue Francisco Moradillo quién lo llevó a cabo, modificando incluso el proyecto original al incluir dos torres-campanario. Las obras, comenzadas en 1750, apenas duraron 7 años, inaugurándose en 1758 con solemnes ceremonias templo y convento en presencia de la reina fundadora, fallecida poco más tarde.

    La muerte de la reina no supuso un cambio para el convento, que siguió contando con grandes patrocinadores que lo embellecieron. Cuando en 1870 las religiosas fueron exclaustradas, el convento se destinó a Palacio de Justicia, aunque la iglesia siguió abierta al culto. En septiembre de 1891, ésta se constituyó como parroquia bajo la advocación de Santa Bárbara, en tanto las monjas con algunas piezas artísticas del viejo monasterio se establecieron en un nuevo convento en la calle de Santa Engracia, obra del marqués de Cubas.

    En el siglo XX, el ya Palacio de Justicia sufrió dos grandes incendios que afectaron a las antiguas dependencias conventuales, gravemente dañado en el incendio de 1915 en el que resultaron también destruidas numerosas obras de arte depositadas por el Museo del Prado, aunque la iglesia no resultó afectada. La restauración la realizó Joaquín Rojí. La escalinata que accede a la portada del templo fue realizada en 1930 por Miguel Durán al abrir la nueva calle Bárbara de Braganza.

    Descripción.



    Para la ejecución de la obra se solicitaron planos a Juan Bautista Sachetti, arquitecto del Palacio Real, aunque finalmente se prefirieron los del francés Carlier, muy modificados por el aparejador Francisco Moradillo, quien se hizo cargo de la dirección de la obra, a quien se debe todo el segundo cuerpo, con las torres y la cúpula con su tambor. En estilo Rococó, combinando las aspiraciones clásicas y la magnificencia barroca, su interior aparece decorado con bronces, mármoles y piedras multicolores cuyo elevado coste dio origen a comentarios maliciosos.

    Construida en ladrillo y mampostería, su fachada principal forma un triple pórtico rematado por frontón entre dos torres cuadrangulares de un solo cuerpo. La fachada aparece ornamentada con relieves del escultor italiano Juan Domingo Olivieri, impulsor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y las estatuas de bulto en nichos de San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca, obra de Alfonso Giraldo Vergaz, algo posteriores a la ejecución del templo. A Olivieri pertenece también el grupo de la Sagrada Familia, originalmente en la portada del convento y trasladada al lienzo de muro que forma ángulo con la fachada de la iglesia en el atrio.

    Su planta es de una sola nave con forma de cruz latina y capillas-hornacina a los lados, cubierta con bóvedas de cañón con lunetos en la nave y brazos del crucero y con cúpula sobre pechinas, tambor y linterna sobre el crucero. En su ejecución Moradillo simplificó muchas de las curvas y líneas quebradas con que había sido proyectada, atenuando el efecto rococó.

    Interior: Sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza.



    En el interior de la iglesia, uno de los más suntuosos del barroco madrileño, se conservan los monumentos funerarios de Fernando VI y Bárbara de Braganza, quienes fueron sepultados allí según sus deseos, siendo los únicos reyes de España (exceptuando a la reina María de las Mercedes de Orleans, cuyo sepulcro se encuentra en la catedral de la Almudena) que se encuentran enterrados en la capital. Los mausoleos fueron diseñados, por encargo de Carlos III, por el arquitecto Francesco Sabatini, y labrados en mármol y pórfido por los escultores Francisco Gutiérrez y Juan León respectivamente. El sepulcro de la reina no es visible desde la nave central, al estar ubicado en la Capilla del Santísimo, aunque comparte pared con el del rey, colocado en el lado de la Epístola. Enfrente de éste, en el lado del Evangelio, se halla desde 1870 el mausoleo de Leopoldo O'Donnell, esculpido en mármol de Carrara por Jerónimo Suñol.

    Decoración pictórica.



    En la nave se levantan dos grandes retablos de mármoles blancos, verdes y rosados, de aire clásico y gusto rococó, cobijando pinturas de la Sagrada Familia, obra del veronés Francesco Cignaroli en el lado del Evangelio, y de San Francisco de Sales y Santa Juana Francisca, obra de Corrado Giaquinto en el altar que ocupa el lado de la Epístola.

    Otros dos retablos semejantes se encuentran en los brazos del crucero, siendo sus pinturas obras del francés Charles Joseph Flipart el que representa a San Fernando recibiendo las llaves de Sevilla en el lado izquierdo, y de Francesco de Mura el de San Francisco Javier con Santa Bárbara, en el derecho junto al sepulcro de Fernando VI, precedido por una barandilla comulgatorio en bronce dorado también del siglo XVIII.

    Las bóvedas se cubren con pinturas de los hermanos LuisAlejandro y Antonio González Velázquez. En ellas se representan escenas de la vida de san Francisco de Sales en la nave, y de los santos patronos de los fundadores en los brazos del crucero: San Fernando ante la Virgen y Santa Bárbara ante el Redentor. En las pechinas, los evangelistas, y en la cúpula, algo retocadas tras el incendio de 1908, con un aire más decididamente rococó, escenas de la vida de la Virgen entre guirnaldas y alegorías de las Virtudes.

    Presbiterio.



    En el presbiterio destaca el retablo mayor, de mármoles de colores, cobijando una mesa de altar también de mármol con incrustaciones de lapislázuli. Lo preside un óleo de La Visitación de cinco metros de alto, obra del pintor napolitano Francesco de Mura, coronado por las armas reales. En los laterales, dos esculturas de Santa Bárbara y San Francisco de Sales de tamaño algo mayor del natural son obra de Juan Domingo Olivieri, como el relieve del ático, con la Oración de san Francisco de Sales, y las esculturas de la Caridad y la Religión, todas ellas en mármol blanco. En la bóveda, una pintura de los hermanos González Velázquez representa la Coronación de la Virgen.

    Interesante es la barroca tribuna regia, situada en el lado del Evangelio, comunicando con las dependencias del que fue palacio privado de la reina fundadora, en madera dorada.

Fuentes: Wikipedia.

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