lunes, 26 de agosto de 2013

Jacques Doucet.

    Jacques Doucet (19 de febrero de 1853, París, Francia - 30 de octubre de 1929, París) fue un diseñador de moda francés. Conocido por sus vestuarios de tonos pastel con encajes, bordados y con otros adornos.

  
    Nacido en 1853, en el seno de una familia acomodada, este burgués, discreto y distinguido no dejó de aspirar a una sociedad cuyas mujeres más elegantes se vistieran con sus prendas.  Jacques parecía estar predestinado a convertirse en diseñador, al nacer en un barrio donde todas las grandes tiendas de modas de principios del siglo XX tenían su centro. En 1815 sus abuelos tenían un puesto en el 21 rue de la Paix de Paris donde vendían lencería. En 1824 abren una tienda en la misma calle, en donde estaban todas las grandes casas de moda de la época. Su padre Edouard Doucet amplió el negocio con ropa de caballeros. Sus clientes eran grandes nobles y aristócratas parisinos, entre ellos Charles X, Louis PhilippeNapoleón III.

    Jacques desde temprana edad comenzó a mostrar gran interés por la pintura y los elegantes vestidos femeninos. Además, en su infancia fue amigo de Gastón Worth y Jean-Philippe Worth, hijos de Charles Frederick Worth, fundador de la casa de modas Worth.


    En 1870 un nuevo departamento es fundado y confiado a Jacques. En 1879, siguiendo el modelo de Worth, transformó la tienda familiar en  un salón de moda para señoras con vestidos de noche elaborados con encaje, cinta de seda, flores, plumas, lazos, abalorios y bordados. De la tradición familiar, "monsieur Jacques" como lo llamaban sus ilustres clientes, conservó el gusto por los materiales ligeros, fluidos y translúcidos. Desde el primer momento, Doucet se consagró en cuerpo y alma a la alta costura, aunque en realidad lo que a él le preocupaba era el lujo. “No podemos permitirnos el lujo de prescindir del lujo”, decía Oscar Wilde. Con ese motivo, cubría sus vestidos en tonos pastel con puntillas y bordados, sobresaliendo su habilidad para superponer los colores en una visión pictórica. Pronto disfrutó de un gran reconocimiento, tanto es así, que aún hoy en día se le considera el creador de las prendas de noche más costosas y refinadas de su época.

    Doucet se inspiraba en las pinturas de los siglos XVII y XVIII, de las que era un ávido coleccionista, no sólo para sus apreciados trajes de noche, sino para sus famosas batas de casa con puntillas y encajes, tules y muselinas bordadas de flores o pintadas a mano. Esta elegancia de tocador era capaz de proveer a una sociedad acomodada, las numerosas indumentarias necesarias para el calendario mundano. De la temporada parisina a la vida de palacio, una dama se cambia de vestido una media de 5 veces al día. Al obedecer a unos imperativos que dejan poco lugar a la iniciativa del modisto, esta elegancia, destinada a perpetuar un ideal social, excluía todo tipo de sorpresa. Así, el modisto reservaba sus creaciones más originales a las actrices del momento entre las que destacaban: Celile Sorel, Sarah Bernhardt, Gabrielle Rejane, Liane de Pougy, o  La Bella Otero.


    A menudo bautizados con el anglicismo tea-gown, los vestidos de interior creados para las mujeres aristócratas por la casa Doucet, satisfacían perfectamente a estas flores de invernadero. Sin embargo, y según cuenta la experta en moda Charlotte Seeling, el estilo que pulió con tanto esmero, estaba inspirado en la elegante y exquisita moda del siglo XVIII. «Esta indumentaria - continúa Seeling- pensada para acontecimientos sociales de postín encontraba gran aceptación entre las damas que pretendían llamar la atención de los caballeros adinerados». Liane de Pougy, una de las mujeres galantes de más renombre de la época, escribió: «Doucet nos vestía como a honradas madres o como a esposas de coronel. Y siguió haciéndolo incluso después de que las honradas madres y las mujeres de los soldados decidieran que querían parecer cortesanas». A principios del siglo XX, Doucet se unió a la corriente que se proponía desplazar el rígido corsé, pero siempre mantuvo la calidad y el tratamiento clásico de las telas en la mayoría de los modelos que presentaba.

    El modisto vivió el ambiente artístico de su época hasta el extremo de que André Breton fue su secretario y consejero artístico. Su gran gusto le abocó a ir abandonando poco a poco la creación de moda por el coleccionismo. En 1909 crea una línea de investigación de historia del arte, además era conocido por sus colecciones de obras de arte y pinturas. El mismo año compra  la obra de Picasso “Demoiselles d’Avignon”. Se convirtió en un mecenas de los impresionistas y las esculturas africanas. Sus otras pasiones eran la fotografías y los dibujos de Watteau y Fragonard, pasteles de Fantin Latour, paisajes y cuadros de Guardi y bodegones de Chardin. En 1912 vende su colección de pinturas del siglo XVIII por temor a quedarse desfasado, para coleccionar cuadros de los artistas más destacados del momento.



    Jacques Doucet también destacó por permitir a los diseñadores que iban a revolucionar la moda, dar sus primeros pasos en el ambiente de la moda, descubriendo con su infalible olfato a nuevos talentos, como por ejemplo a  José de la Peña y a Paul Poiret. Éste concibió, durante su perturbador paso por la casa Doucet, el célebre traje blanco inmortalizado por Sarah Bernhardt el L´Aiglon. Entre estos dos hombres, a los que aparentemente todo separaba, existió un vínculo que unió sus universos. El maestro había presentido, comprendido y comulgado con algunas de las grandes revoluciones estéticas que iban a acaecer. No hubiera sabido, ni siquiera deseado, realizar una traducción práctica de ellas en su moda. Ese papel le correspondería a Poiret, su amigo y asistente. Madeleine Vionnet fue otra de sus discípulas, seguramente, dicen los expertos, la modista que más hizo por la liberación del cuerpo femenino.

    El final de la belle époque se llevaba con ella sus frufrús, la línea sinuosa y arqueada, las bandas de encaje con tonos de flores marchitas fabricadas artesanalmente, de forma más concienzuda que apasionada por Jacques Doucet, último sastre teatral de una sociedad que se acababa. Su reinado fue desapareciendo en los años veinte cuando la mujer se libera de la silueta S. Doucet presentó sus últimas creaciones de moda en el año 1924, en 1929 su  casa de modas se fusionó con Georges Doeuiller la cual no tuvo éxito cerrando sus puertas en 1932.


    Creada por el gran modisto Jacques Doucet, la biblioteca literaria que lleva su nombre, fue legado a la Universidad de París, por su voluntad del 1 de junio de 1929. Es una institución dedicada al estudio de las artes y las letras francesas, recoge la literatura francesa desde Charles Baudelaire a los escritos contemporáneos. Poseen más de 120.000 manuscritos y más de 35.000 libros, también archivos de prensa, fotografías y obras de arte.

    Fallece el 29 de Octubre de 1929 en su París natal. Para la posteridad dejó una estela de lujo y refinamiento.


Fuentes: Wikipedia, César Taibo, Descubriendo a Jacques Doucet, ABC de Sevilla.

2 comentarios:

  1. otro gran modisto, aunque este con sus tonos pasteles es menos de mi agrado, un besazo guapeton!!!!!!!!!!

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    1. Sí, hay que reconocer que tenía un estilo un poco estomagante, pero era lo que se estilaba en el momento. Poiret era más de tu estilo.

      ¡Un besote enorme!

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