viernes, 30 de octubre de 2026

La foto que probablemente no es la reina Mercedes

 Una invitación a revisar una vieja certeza 

Una reflexión personal de un aficionado a la historia que, tras años de observación, se atreve a plantear una duda sobre una imagen icónica.


"Supuesta" fotografía postmortem de la reina en El Escorial, colección particular francesa.


Quien esto escribe no es historiador de profesión. Soy, ante todo, un apasionado de la historia y, en particular, de la figura de la reina María de las Mercedes de Orleans. Llevo desde la adolescencia sintiendo una profunda admiración por ella, y he ido reuniendo, con el cariño del aficionado, todo tipo de documentos, grabados, fotografías y pinturas que la rodean. 

Hace tiempo que una imagen me llamaba poderosamente la atención: la famosa fotografía post mortem que Ana de Sagrera incluyó en su biografía La reina Mercedes (1951), y que después ha sido reproducida en innumerables ocasiones. Siempre se ha dado por sentado que esa fotografía muestra a la joven reina yacente en su féretro.

Pero hace unos años, al ir contrastando grabados de la época y fotografías del traslado de sus restos en el año 2000, empecé a notar ciertas discrepancias que me llevaron a plantearme una duda que hoy quiero compartir con ustedes. No con ánimo de sentar cátedra, sino con la humildad de quien lanza una hipótesis abierta a la discusión.

Muñoz, Reina Mª de las Mercedes, 1878. Dibujo, La Academia : revista de cultura hispano portuguesa, latino-Americana Tomo III Número 24 – 1878 junio 30 Disponible en Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

Grabado original donde se aprecian los galones y la forma de las asas

¿Qué nos dicen las fuentes de la época?

Gracias a las crónicas periodísticas de 1878, como las de La Ilustración Española y Americana, y a los grabados de artistas como Juan Comba, sabemos con certeza cómo era el ataúd que acogió los restos de la reina Mercedes:

  • Era de madera de olivo, forrado de tisú de oro (un tejido que hoy, con el tiempo, ha adquirido un tono amarillento, pero que en origen brillaba con todo su esplendor).

  • Estaba adornado con galones de capitán general, un distintivo de la dignidad real y militar de la Corona.

  • Las asas que lo adornaban tenían un diseño muy concreto, que podemos apreciar en los grabados.

Esos grabados no eran meras interpretaciones artísticas; eran el equivalente visual de la prensa de la época, y gozaban de un gran rigor documental. Lo que dibujaron era lo que vieron.

Juan Comba,  Fallecimiento de  S. M. la Reina : Cadáver de la Reina expuesto al público en el salón de Columnas, destinado con tan doloroso motivo a capilla ardiente, el 27 de Junio, 1878. Dibujo para La Ilustración española y americana. Año XXII. Núm. 24. Madrid, 30 de junio de 1878. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes por cortesía del CSIC. Disponible en Cervantes Virtual 

La confirmación del traslado de 2000

En el año 2000, los restos de la reina Mercedes fueron trasladados desde el Monasterio de El Escorial hasta la Catedral de la Almudena. Las cámaras de televisión y los fotógrafos de prensa documentaron el momento con todo detalle.

En esas imágenes se aprecia con claridad el ataúd original. Y lo más importante: los galones y las asas que se ven en esas fotografías coinciden exactamente con los que aparecen en los grabados de 1878. Es la misma urna, la misma decoración, los mismos detalles.

 

Fotografías del traslado a la Almudena en 2000 

Fuente ABC

La comparación que plantea la duda

Ahora bien, si tomamos la fotografía de la colección de Natalio Rivas (la que publicó Ana de Sagrera y que todos conocemos), y la ponemos al lado de los grabados de Comba o de las imágenes del traslado de 2000, salta a la vista algo que me resulta difícil de ignorar:

  • Los galones que adornan el féretro en la foto de Rivas no son los galones de capitán general que describen las crónicas y que se ven en las imágenes del traslado.

  • Las asas del ataúd en esa fotografía tienen un diseño diferente al que aparece en los grabados y en las fotografías del año 2000.

Es una diferencia sutil, pero para alguien que se ha pasado años observando estos detalles, resulta apreciable. Y me lleva a preguntarme, con todo el respeto hacia quienes me precedieron: ¿será posible que la persona que aparece en esa fotografía no sea la reina Mercedes?

Nin Tudó, Cadáver de la Reina María de Las Mercedes, en su féretro, 1878. Óleo sobre lienzo, nº Inv. 3961, Museo de Historia de Madrid

¿Cómo se pudo perpetuar el error?

Ana de Sagrera, en su biografía, incluyó la fotografía con el pie de foto: "El cadáver de la Reina Mercedes en la capilla ardiente (fotografía propiedad de don Natalio Rivas)". Es probable que ella confiara en la procedencia de la imagen, como habría hecho cualquier investigador de su época. Sin la tecnología actual para cotejar imágenes, es comprensible que diera por buena una fotografía que procedía de una colección particular francesa vinculada a la familia Orleans.

Pero ahora, con el acceso a las fuentes gráficas digitalizadas, podemos contrastar esa imagen con los documentos de la época y llegar a nuestras propias conclusiones. Mi hipótesis no pretende desacreditar el trabajo de Sagrera, sino sumar una nueva mirada que, gracias a las herramientas actuales, nos permite revisar viejas certezas.

Ramon Preder, Óleo sobre lienzo, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona.

Una invitación, no una sentencia

Quiero dejar claro que esta es solo una hipótesis, abierta a debate y a futuras investigaciones. Ojalá algún especialista en fotografía histórica o algún investigador con acceso a los archivos de la colección Rivas pudiera arrojar más luz sobre el asunto.

Mientras tanto, yo seguiré observando, contrastando y aprendiendo. Porque la historia, como la moda, se escribe con pequeños detalles. Y a veces, esos detalles nos invitan a mirar con otros ojos imágenes que creíamos conocer.

Pedrete Trigos

Nota del autor: Este artículo no pretende sustituir el trabajo de los historiadores profesionales, sino ofrecer una reflexión personal desde la observación y el respeto por las fuentes. Agradezco de antemano cualquier corrección, matización o aportación que enriquezca este debate.

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