Entre los campos de viñedos que separan Sanlúcar de Barrameda de Rota, se esconde una historia de ambición, amor y muerte. Es la historia de Torre Breva, la finca donde el duque de Montpensier, aquel príncipe francés que soñó con ser rey de España, encontró su final. No en un campo de batalla ni en una conspiración palaciega, sino en una jornada de caza, víctima de un ataque de apoplejía que puso fin a sus días. Y junto a esa historia, otra más íntima y legendaria: la de "La Julia", una casa que pudo ser el refugio de una amante secreta.
De coto de caza a viñedo próspero
En 1860, Antonio de Orleans, duque de Montpensier, compró la finca Torre Breva. En aquel momento, era principalmente un coto de caza, un lugar donde la aristocracia andaluza practicaba su pasión por la cinegética. Pero Montpensier, que era mucho más que un cazador, vio en aquellos terrenos un potencial agrícola inmenso.
El duque, conocido por su espíritu práctico y administrador, transformó Torre Breva en una gran explotación agrícola. Su principal apuesta fue la vid. Extensas áreas se dedicaron al cultivo de la uva de mesa, una decisión que no fue casual: la comarca de Sanlúcar y Rota era, y sigue siendo, una zona vitivinícola de larga tradición.
La finca se convirtió en un importante viñedo que permaneció en su poder hasta su muerte. Incluso hoy, el nombre "Torre Breva" pervive en la viticultura de la zona, como testimonio de aquella apuesta agrícola del duque.
El 4 de febrero de 1890, el duque de Montpensier se encontraba cazando en el Coto de Torre Breva. No era un día especial, sino una jornada más de su rutina cinegética. Pero aquel día, la muerte le sorprendió.
Sufrió un ataque de apoplejía y falleció en el mismo lugar. Las fuentes coinciden en que fue en la finca, aunque existen versiones más detalladas:
Una leyenda, difícil de verificar, sitúa el incidente mientras cabalgaba hacia la "Casa de San Lorenzo" o "La Julia".
Otra fuente indica que falleció al caer de su caballo en un campo cercano a aquella casa.
Las crónicas de la época señalan que su cuerpo fue trasladado primero a su palacio en Sanlúcar para ser velado. Posteriormente, se le rindieron honores de Capitán General y fue enterrado en el Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial, junto a su esposa Luisa Fernanda y varias de sus hijas.
El lugar exacto del fallecimiento se encontraba, curiosamente, en el término municipal de Rota (entonces conocido como "La Rota"), motivo por el cual algunas fuentes antiguas lo mencionan así. Allí se levantó un cenotafio o cruz que señalaba el lugar, pero hoy ya no existe, engullido por los invernaderos que han transformado el paisaje.
Junto a la finca de Torre Breva existe una pequeña construcción neomudéjar que ha alimentado la leyenda durante décadas. Se trata de una casa que, según la tradición popular, mandó construir el duque para su amante, una mujer llamada Julia. De ahí el nombre de "Casa de San Lorenzo" o "La Julia" con el que se la conoce.
Pero, ¿fue realmente la casa de una amante secreta? Las fuentes discrepan:
La explicación más pragmática sostiene que era simplemente la casa del guarda del coto, una construcción necesaria para la vigilancia de las extensas viñas.
La versión más romántica afirma que fue un regalo para su amante, argumentando que el estilo y el lujo de la construcción serían excesivos para un simple guarda.
La leyenda popular añade un detalle aún más dramático: tras la muerte del duque, su viuda, la infanta Luisa Fernanda, habría hecho desaparecer a Julia, y la casa fue ocupada por el guarda. Como en toda buena leyenda, la verdad se difumina entre la historia y el mito.
Lo que es cierto es que, en la actualidad, la "Casa de San Lorenzo" se encuentra en estado de ruina y abandono. Tanto es así que fue incluida en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por su grave deterioro, un símbolo más del olvido que ha afectado a muchas de las propiedades del duque.
Hoy: Invernaderos y silencio
La finca Torre Breva ha cambiado de manos y su uso agrícola se ha mantenido, pero su historia permanece ligada al duque de Montpensier. Hoy en día, la zona ha sido rodeada por invernaderos que han transformado el paisaje que el duque conocía.
El antiguo cenotafio o cruz que señalaba el lugar del fallecimiento ya no existe. El lugar donde el duque, aquel príncipe francés que llegó a España con el sueño de ser rey, exhaló su último aliento, ha sido borrado por el tiempo y la modernidad.
Pero la historia, la leyenda y el misterio de Torre Breva siguen vivos. En sus viñas, en su tierra, y en los muros derruidos de "La Julia", el duque de Montpensier sigue presente, recordándonos que incluso los sueños más ambiciosos pueden terminar en un rincón perdido entre viñedos, al borde del mar.
Pedrete Trigos



