Cuando pensamos en María de las Mercedes de Orleans, la Reina de los pocos meses, suele venirnos a la cabeza la imagen de la joven esposa de Alfonso XII, aquella cuyo temprano fallecimiento conmocionó a España. Sin embargo, hay una faceta de su vida que ha permanecido prácticamente inédita: su pasión por la pintura. Una afición que, lejos de ser casual, hunde sus raíces en su infancia sevillana y en la influencia de uno de los grandes artistas del costumbrismo romántico: Joaquín Domínguez Bécquer.
Un artista en la corte de los Montpensier
Joaquín Domínguez Bécquer (Sevilla, 1817-1879) fue uno de los más importantes representantes del costumbrismo en la pintura sevillana del siglo XIX. Miembro de una saga familiar de artistas —era primo del también pintor José Domínguez Bécquer y tío del poeta Gustavo Adolfo Bécquer—, Joaquín se formó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y en el taller de su primo.
Su prestigio como pintor le abrió las puertas de la alta sociedad. En 1845 fue nombrado director de las obras de restauración de los Reales Alcázares de Sevilla, y cinco años después, pintor de cámara honorario de la reina Isabel II. Pero fue su vinculación con los duques de Montpensier lo que le uniría de manera decisiva a la infancia de Mercedes.
El preceptor de dibujo de los hijos de los duques
Los duques de Montpensier —Antonio de Orleans e Isabel de Borbón, hija de Fernando VII— residían en el palacio de San Telmo de Sevilla. Allí, Joaquín Domínguez Bécquer ejerció como preceptor artístico de sus hijos. Fue nombrado, en palabras de la época, "preceptor de dibujo de los sobrinos de la reina, los hijos de los duques de Montpensier".
Este encargo no era un mero favor: demostraba la confianza que la familia ducal depositaba en el talento del pintor. Joaquín no solo enseñó dibujo a los vástagos de los Montpensier, sino que realizó para ellos numerosos encargos pictóricos, algunos de los cuales se conservan hoy en el Museo de San Telmo de San Sebastián. Entre estos se cuentan retratos de la propia duquesa de Montpensier y vistas de la ciudad que vieron crecer a los niños.
Mercedes, entre pinceles y lienzos
María de las Mercedes de Orleans nació en Madrid en 1860, pero creció en Sevilla, en el palacio de San Telmo. Allí, rodeada de naranjos y jazmines, también respiró el ambiente artístico que Joaquín Domínguez Bécquer impregnaba en las estancias ducales.
Y la semilla prendió. Mercedes mostró desde joven talento y afición por el dibujo y la pintura. No fue una mera espectadora: manejaba los pinceles con soltura. Así lo atestiguan las propias obras que se conservan de su mano. El Archivo General de Palacio custodia algunas de sus creaciones, y en 2023, Patrimonio Nacional desveló al público cuatro de sus pinturas que "nunca habían visto la luz". La institución destacó que "la que fuera esposa de Alfonso XII tenía una habilidad especial por traducir sus sentimientos y emociones a través del papel", describiéndola como "toda una artista".
La huella de un maestro
Es difícil no establecer una conexión entre la afición artística de Mercedes y las enseñanzas de Joaquín Domínguez Bécquer. El pintor no solo fue su profesor de dibujo, sino que compartió con ella y sus hermanos el amor por el arte en sus años formativos. Ejerció como preceptor de dibujo de los hijos del duque, y Mercedes, hija de los duques, fue sin duda una de sus alumnas.
Esta faceta de la Reina —la de joven con inquietudes artísticas, formada en el taller de uno de los grandes pintores sevillanos— humaniza su figura más allá del icono romántico de la reina de los cinco meses. Muestra a una mujer educada en el amor por la belleza, que encontró en la pintura una vía para expresar sus sentimientos. Una herencia que, sin duda, le llegó en parte de la mano de aquel Bécquer que, entre pinceles y lienzos, la acompañó en su infancia sevillana.
Pedrete Trigos
Para ampliar información:
Joaquín Domínguez Bécquer fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla en 1847.
Entre sus obras más conocidas se encuentran "El baile de gitanos" (Palacio Real de Madrid) y "La Plaza de San Francisco durante el desfile de la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Pasión" (Museo de San Telmo, San Sebastián).
El Archivo General de Palacio custodia varias creaciones pictóricas de María de las Mercedes de Orleans.








