lunes, 22 de junio de 2026

El legado cultural de los Montpensier (Primera parte)

Sevilla 1848: la ciudad que recibió a los duques de Montpensier 


Política, sociedad, economía y cultura en vísperas de una revolución cortesana
 

Cuando el 12 de mayo de 1848 Antonio de Orleans, duque de Montpensier, y su esposa, la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, cruzaron las puertas de Sevilla, no encontraron una ciudad en su mejor momento. Tampoco hallaron una urbe dormida o anclada en el pasado. Lo que pisaron fue un escenario de contrastes extremos: una capital que combinaba la grandeza monumental de su pasado imperial con la miseria material de sus calles, pero que también bullía con los primeros síntomas de una industrialización tímida pero prometedora. 

Para entender el impacto que los duques tuvieron en la cultura y las fiestas sevillanas, es obligado detenerse en ese escenario previo. ¿Qué Sevilla recibió a los Montpensier? ¿Cómo era su tejido político, su entramado social, su pulso económico y su vida cultural? 

 

I. Política: una ciudad vigilada en un reino convulso 



España vivía en 1848 bajo el reinado de Isabel II, una monarquía liberal asentada sobre el frágil equilibrio entre moderados y progresistas. Pero la verdadera sacudida llegaba desde fuera: Europa ardía en la llamada "Primavera de los Pueblos", una oleada revolucionaria que había derrocado precisamente a la familia del duque, los Orleans, del trono francés. Luis Felipe I, padre de Antonio de Orleans, había caído en febrero de ese mismo año. 

Así que los duques no llegaron a Sevilla como turistas románticos, sino como exiliados políticos. Y su llegada, lejos de pasar desapercibida, levantó todas las alarmas. El mismo día de su entrada, el 13 de mayo de 1848, estalló un alzamiento militar en Sevilla que pretendía, según algunas fuentes, incluso secuestrarles. Los sublevados, vinculados a sectores progresistas y republicanos, veían con recelo la presencia de un príncipe francés conspirador y cuñado de la reina. 

El gobierno de Madrid, presidido por el general Narváez, ordenó un rápido despliegue de fuerzas para sofocar la revuelta y proteger a los duques. Pero el mensaje era claro: Sevilla era una ciudad políticamente volátil, donde el descontento contra el moderantismo isabelino se mezclaba con la desconfianza hacia aquellos aristócratas recién llegados. 

A pesar de ese ambiente enrarecido, los Montpensier decidieron quedarse. Y lo hicieron con una estrategia que Sánchez Núñez califica como "inteligente": abrazar las costumbres locales, mostrarse en la vida cotidiana y convertirse en los mecenas más generosos que la ciudad había conocido. Pero eso aún tardaría unos años en fraguar. 

 

II. Sociedad: la ciudad de los extremos 



La sociedad sevillana de mediados del siglo XIX era un crisol de contrastes. Por un lado, una reducida élite aristocrática y burguesa –terratenientes, comerciantes enriquecidos, altos funcionarios– que controlaba el poder económico y social. Por otro, una inmensa masa de jornaleros, artesanos y trabajadores precarios que malvivían al día. 

El drama de la desamortización 

Para entender esa fractura social, hay que retroceder una década. La Desamortización de Mendizábal (1835-1837) había supuesto un golpe brutal para el tejido social sevillano. Decenas de conventos y monasterios fueron expropiados y, con ellos, desapareció la principal red benéfica de la ciudad: hospitales de caridad, escuelas gratuitas, asilos para huérfanos y ancianos. Las órdenes religiosas que los gestionaban fueron expulsadas, y miles de pobres se quedaron sin el único sostén que conocían. 

El resultado fue una pobreza estructural que impactaba a cerca de la mitad de la población. El mendigo era una figura cotidiana en las calles, y la caridad privada (la de las hermandades y las casas nobiliarias) apenas podía tapar el agujero. 

Las condiciones de vida: una ciudad insalubre 

Si la pobreza era visible, la insalubridad lo era aún más. Sevilla carecía de un sistema de alcantarillado moderno. Las aguas residuales corrían por cunetas a cielo abierto o se filtraban en pozos ciegos. Las letrinas eran inexistentes en la mayoría de las viviendas populares; se usaban orinales que se vaciaban desde los balcones, con la consiguiente contaminación de calles y patios. 

Las epidemias eran recurrentes. El cólera, la fiebre amarilla y el tifus azotaban la ciudad cada pocos años. De hecho, los médicos europeos consideraban a Sevilla un "punto negro" sanitario, comparable a las ciudades más insalubres del Imperio Británico en la India. 

En este contexto, un dato que Sánchez Núñez destaca como revelador: el primer inodoro de la ciudad lo instaló el duque de Montpensier en el Palacio de San Telmo en 1849. Un gesto que era, al mismo tiempo, un símbolo de lujo cortesano y una crítica silenciosa al atraso de la urbe. 

El Caballero Metabólico

lunes, 15 de junio de 2026

El hombre que trajo el romanticismo a Sevilla: Monsieur Antoine de Latour

 En las cortes europeas del siglo XIX, la sombra del preceptor era larga y poderosa, extendiéndose como una influencia invisible que moldeaba destinos. Pero, ¿qué ocurre cuando ese maestro se convierte en una figura clave por derecho propio, contribuyendo a la cultura y las artes del país que lo acoge? La historia de Antoine de Latour es una de esas fascinantes encrucijadas biográficas. Llegó a España como secretario de un príncipe exiliado y terminó convirtiéndose, como él mismo escribió y documentó, en un sevillano de adopción y un destacado intermediario cultural entre dos naciones.

Orígenes en la Francia de Luis Felipe: del Liceo a la Corte

Nacido como Louis Antoine Tenant de la Tour el 30 de agosto de 1808 en la pequeña localidad francesa de Saint-Yrieix-la-Perche, cercana a Limoges, el joven Latour destacó pronto por sus cualidades intelectuales. Su formación transcurrió en la prestigiosa Escuela Normal de París entre 1826 y 1829, e impartió clases de Historia en el Liceo Henri IV, el mismo al que asistían los hijos del rey Luis Felipe I. Quizá por esa cercanía, sumada a la posición de su padre como bibliotecario real, en 1832 se le encomendó una misión que cambiaría su vida: convertirse en el preceptor particular del hijo menor del monarca, el pequeño Antonio de Orleans, de apenas ocho años, que con el tiempo heredaría el título de Duque de Montpensier.

El Maestro de Príncipes: Un vínculo de por vida

La relación fue mucho más allá de una instrucción formal. Latour no se limitó a enseñar a su alumno. Fue su guía intelectual, su "padre adoptivo" en la corte, desempeñando un papel crucial en su educación y formación. Para 1843, cuando el duque cumplió los diecinueve años, ya no concebía su vida sin la compañía de su antiguo preceptor, a quien nombró su primer secretario particular.

Este vínculo se profundizó tras la Revolución de 1848, que obligó a la familia real francesa al exilio. Antonio de Orleans, ferviente monárquico, encontró refugio en España, donde se había casado en 1846 con la infanta Luisa Fernanda de Borbón, hermana de la reina Isabel II. Como fiel sombra, Antoine de Latour lo acompañó, primero estableciéndose en Madrid y, posteriormente, tras las intrigas políticas del duque, en la ciudad que lo adoptaría como uno de sus hijos más ilustres: Sevilla.


Un Sexto Sentido para el Hispanismo:
Latour, el primer puente cultural

En Sevilla, Latour dejó de ser un simple cortesano para abrazar su verdadera vocación: la de historiador y difusor cultural. En el Madrid de la época, el cargo de secretario del cuñado de la reina le abría puertas que ningún otro extranjero podía cruzar. Pero fue en la capital hispalense donde pudo dedicarse de lleno a su verdadera pasión, pues su condición no le impedía tener una mirada lúcida y documentada sobre su nueva patria adoptiva.

Latour es uno de los primeros grandes hispanistas franceses, un pionero que comenzó su labor cuando el término "hispanismo" aún estaba por acuñarse. Su perspectiva era única, pues combinaba la formación meticulosa de un historiador con la sensibilidad de un poeta romántico. "Gran erudito francés, buen escritor", en palabras del académico Manuel Bruña Cuevas, sus obras y su perfecta integración en Sevilla llevaron a que la Real Academia Sevillana de Buenas Letras lo acogiera como miembro. El 9 de mayo de 1858, su discurso de ingreso, dedicado a la vida y obra de la escritora Cecilia Böhl de Faber, Fernán Caballero, fue su bautismo oficial en el selecto mundo cultural de la ciudad.


La Pluma Incansable: Obra, legado y una Sevilla de postal

Su producción literaria fue vasta e influyente. A través de sus colaboraciones en prestigiosas revistas como la Revue des Deux Mondes y la Revue de Paris, Latour divulgó la literatura y el arte españoles por toda Europa. Se codeó con las grandes figuras de su tiempo, manteniendo una caudalosa correspondencia con la mencionada Fernán Caballero y tratándose con escritores como Pedro Antonio de Alarcón.

Sin embargo, su obra más personal y duradera es la que dedicó a su tierra de acogida. Es el autor de una de las grandes crónicas sevillanas del siglo XIX, "Estudios sobre España: Sevilla y Andalucía", publicada originalmente en francés en 1855. El libro es una joya, una descripción meticulosa y a la vez apasionada de la ciudad. Latour escudriña archivos, visita la Biblioteca Colombina y se detiene a observar las tradiciones con una minuciosidad casi antropológica.

Es el caso de la Semana Santa. En 1849, el autor vivió la celebración y la retrató con una mirada extranjera fascinante, crítica pero también maravillada. "El vapor de Cádiz deposita cada día en la orilla del Guadalquivir una nube de viajeros que se precipita sobre la ciudad para disputarse la habitación más insignificante", escribiría, describiendo el germen del turismo que ya entonces inundaba Sevilla.

Su legado no se limita a la crónica de viajes. Fue un mecenas que ayudó a conseguir puestos a eruditos como Cayetano Alberto de la Barrera, y su curiosidad lo llevó a escribir la biografía de Miguel de Mañara, el legendario caballero sevillano. Para entonces, para los amigos y conocidos de la ciudad, Latour era "don Antonio", un sevillano de adopción que lo mismo aconsejaba al duque que escribía poemas o comentaba los avances de la electricidad en su discurso de ingreso a la academia.

Legado de un mediador

Antoine de Latour falleció en 1881 en la localidad francesa de Sceaux, pero su espíritu quedó atrapado en las páginas de sus libros y en el profundo agradecimiento de una España que aprendió a ver sus tradiciones con nuevos ojos gracias a su paciente labor. Más allá de la figura del preceptor o del secretario, la historia lo recuerda como un auténtico humanista y uno de los primeros grandes puentes culturales entre España y Francia.


Fuentes documentales

Este artículo se ha elaborado a partir del contraste de las siguientes fuentes históricas. Se han priorizado archivos institucionales, publicaciones académicas y registros biográficos de acceso público.

  • Archivo de la Real Academia Española. *Latour, Antoine de (1808-1881)*.

  • Wikipedia, la enciclopedia libre. Antoine de Latour.

  • Wikipédia (en francés). Antoine de Latour.

  • Bruña Cuevas, Manuel. *Antoine de Latour (1808-1881), intermediario cultural entre España y Francia*.

  • Latour, Antoine de. Etudes sur l'Espagne: Séville et l'Andalousie. París, 1855.


El Caballero Metabólico

lunes, 8 de junio de 2026

Un rincón de historia española en París: el colegio de la Asunción


En el elegante distrito 16 de París, en el número 6 de la Rue de Lübeck, se encuentra el Institut de l'Assomption, un centro educativo de gran prestigio que guarda en su historia más de un siglo y medio de vínculos con la realeza española. Entre sus muros estudió una reina, en ellos se exilió una infanta y en sus archivos se conservan testimonios únicos que nos transportan a la vida cotidiana del siglo XIX. Este es el relato de un colegio francés profundamente entrelazado con la historia de España.



Fundación: el sueño educativo de Santa María Eugenia

La historia del colegio se remonta a 1845, cuando la congregación de las Religiosas de la Asunción se estableció en Chaillot, cerca de los Campos Elíseos, en un monasterio que pronto se quedaría pequeño debido a la expansión de la orden. Las religiosas, lideradas por Marie-Eugénie de Jesús (Santa María Eugenia Milleret), buscaban un lugar más amplio que pudiera albergar un monasterio silencioso, un pensionado para jóvenes con amplios jardines donde pudieran educarse y formarse, y un espacio para reuniones de la congregación.

En 1857, Marie-Eugénie de Jesús fundó formalmente un pensionnat (internado) para señoritas en Auteuil, una localidad entonces semirrural que sería anexionada a París en 1860. En marzo de 1856 se habían cavado los cimientos del nuevo monasterio, dando inicio a un proyecto educativo que pronto se convertiría en un referente.

En la década de 1870, a medida que los externados ganaban popularidad en Francia, la fundadora decidió transformar el internado en un externado, un modelo innovador para la época. Inicialmente ubicado cerca de la iglesia de San Agustín, el colegio fue finalmente trasladado en 1882 a su ubicación actual en la Rue de Lübeck, donde se construyeron nuevos edificios que aún hoy se conservan en gran medida.

La reina Mercedes: una alumna muy especial

En octubre de 1873, llegó al pensionado de Auteuil una alumna singular: Mercedes de Orleans, la futura reina de España. Hija de Antonio de Orleans, duque de Montpensier, y de la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, Mercedes fue enviada al internado francés para completar su educación con tan solo trece años.

Su estancia en el colegio, que se prolongó al menos hasta julio de 1874, coincidió con un momento crucial: mientras ella estudiaba en París, el que sería su esposo, Alfonso XII, trabajaba para consolidar la Restauración borbónica en España y poner fin a la Guerra Carlista.

Apenas cuatro años después de dejar el internado, el 23 de enero de 1878, Mercedes contrajo matrimonio con Alfonso XII y se convirtió en reina consorte de España. Su reinado, sin embargo, fue trágicamente breve: falleció el 26 de junio del mismo año, apenas cinco meses después de su boda, a la edad de dieciocho años.


"A Queen at School"

Las cartas de una compañera de estudios

La información más vívida y conmovedora sobre la estancia de la reina Mercedes en el colegio procede de un testimonio excepcional: las cartas que una compañera de clase estadounidense, conocida solo por las iniciales H. C. D., envió a sus padres en Boston entre el 7 de octubre de 1873 y julio de 1874. Estas cartas relatan con detalle el día a día en el internado y ofrecen una visión íntima de la futura reina.

Las misivas fueron recopiladas y publicadas en la prestigiosa revista estadounidense Scribner's Monthly en abril de 1878, el mismo año en que Mercedes se convirtió en reina. El artículo, titulado "A Queen at School" (Una reina en el colegio), apareció en el Volumen XV, Número 6 de la revista y se extendía a lo largo de catorce páginas impresas a doble columna.

Gracias a estas cartas, sabemos que la princesa llegó al internado con atuendo sencillo —vestido de rayas moradas y blancas, guantes de algodón blanco y botines sin tacón—, causando cierta sorpresa entre sus compañeras. Las alumnas la llamaban por su nombre, "Mercédès", y se sentaba en clase justo delante de la autora de las cartas. Los padres de Mercedes pidieron a las demás niñas que continuaran con sus juegos habituales, como el "prisionero", para que la princesa se integrara con naturalidad. Incluso entonces, sus compañeras ya se referían a ella como "Madame", un pequeño gesto que anticipaba los honores que le esperaban en el futuro.


El último refugio de "La Chata"

Con la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931, la familia real española se vio forzada al exilio. Aunque el nuevo gobierno republicano ofreció a la infanta Isabel de Borbón y Borbón —conocida popularmente como "La Chata" — la posibilidad de permanecer en España dada su avanzada edad de casi ochenta años, la infanta decidió acompañar al resto de la familia monárquica al exilio por estricto sentido del deber.

El 17 de abril de 1931, Isabel partió de Madrid. Su estado de salud era tan delicado que llegó a la estación de tren de París en camilla y fue trasladada a una residencia de ancianos situada en el convento de la Asunción en Auteuil. Allí, apenas cinco días después de abandonar España, falleció el 23 de abril de 1931, a los setenta y nueve años.


El colegio hoy: el Institut de l'Assomption

En la actualidad, el antiguo pensionado de la Asunción continúa su labor educativa como el Institut de l'Assomption, conocido popularmente como "Lübeck" en referencia a la calle donde se encuentra. Se trata de un centro católico de enseñanza concertado con el Estado, que acoge aproximadamente a 1.450 alumnos desde preescolar hasta el bachillerato.

El colegio ha sabido conservar buena parte de su patrimonio histórico. El antiguo refectorio de la época fundacional es hoy el salón de actos (el parloir). En el número 4 de la calle se alza una capilla dedicada a Notre Dame de Salut, patrona de las obras de la Asunción, cuya estatua preside aún el lugar de culto. En el fondo del jardín se encuentra una torre que linda con la "casa rosa" (construida en 1926) y la villa Eugenia, rebautizada como edificio O'Neill, que hoy alberga a los alumnos de los cursos superiores.

A pesar de los avatares históricos —incluyendo la expulsión de las congregaciones religiosas de Francia en 1904 y la evacuación del centro en diciembre de 1906—, el Instituto de la Asunción ha sabido adaptarse a los tiempos. Hoy es un centro moderno y prestigioso que, sin embargo, conserva intactos los ecos de su pasado y los recuerdos de aquellas figuras históricas que pasaron por sus aulas y estancias.


Fuentes

  1. Wikipedia. Institut de l'Assomption. https://fr.wikipedia.org/wiki/Institut_de_l%27Assomption

  2. Assumpta.org. *Trésors d'Archives nº8 - L'ancien monastere d'Auteuil*. https://assumpta.org/fr/actualites/tresors-d-archives-n-8-l-ancien-monastere-d-auteuil-2

  3. Wikipedia. Isabel de Borbón y Borbón. https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_de_Borbón_y_Borbón

  4. Biblio.com. *A Queen At School: Letters From A Fellow Pupil Of The Young Queen Of Spain At A French Convent During The Winter Of 1873 - 74*. https://www.biblio.com/book/queen-school-letters-fellow-pupil-young/d/202041484

  5. Scribner's Monthly, Vol. XV, No. 6, April 1878. "A Queen at School".


El Caballero Metabólico