lunes, 15 de octubre de 2012

La seda en el siglo XVIII.


    La seda en España.

    Hubo una importante producción de seda en la zona mediterránea española (Valencia y Murcia) a partir del siglo XV. Continuó siendo una industria importante durante la Edad Moderna, con un auge en el siglo XVIII, y en la Contemporánea, modernizándose el proceso de producción a mediados del siglo XIX, intruduciéndose sederos franceses (Boix Jacquet en Gandía, 1865, luego comprado por Lombard). La crisis de muchos sectores industriales que no pudieron competir con el mercado internacional produjo su decadencia a partir del último cuarto del siglo XX.
   
    La historia de la seda vista por los enciclopedistas de las Luces.

    En el siglo XVIII, mientras la cría del gusano de seda y la fabricación del tejido de seda se extendían con rapidez en Francia, los enciclopedistas del Siglo de las Luces escriben un exhaustivo artículo acerca de la seda. El artículo "seda" de la Enciclopedia de Diderot y d'Alembert se inicia con una breve historia de la seda, antes de pasar a describir todas las prácticas y técnicas. Centrado fundamentalmente sobre la difusión del tejido en Europa, este texto nos informa acerca de conocimientos de la época, algunos de ellos falsos.

    "Los antiguos no eran conocedores de los usos de la seda, ni del modo de trabajarla: la veían como obra de una especie de araña o caracol, que la extraía de sus entrañas, y la enlazaba alrededor de las ramitas de los árboles. Llamaban a ese insecto ser de Seres, nombre de un pueblo de Escitia que lo criaba: Por esa razón la propia seda se llamaba sericum. Sin embargo, el ser se parece muy poco a nuestro bombyx o gusano de seda; el primero vive cinco años, mientras el último muere cada año, tras envolverse de una corteza o bola amarillenta, que, compuesta de hilitos extendidos en redondo, forma lo que llamamos seda.

    El arte de trabajar la seda se inventó en primer lugar en la isla de Cos [información falsa e incoherente con el resto del artículo], y el honor se atribuye a Pánfila, hija de Platis. Este descubrimiento no permaneció ignorado por los romanos durante demasiado tiempo. La seda les llegaba de Sérica [de China] que era el lugar en el que se hallaban los gusanos que la producen. Pero estaban tan lejanos de sacar ventaja de este descubrimiento que ni siquiera se les pudo hacer creer que tan bello hilo fuera obra de un gusano, y establecieron al respecto mil conjeturas quiméricas.

    Esta obstinación ocasionó que la seda fuera una mercancía muy escasa para ellos durante varios siglos. Se compraba incluso a precio de oro; de manera que Vopisco nos dice que el emperador Aureliano negó a su esposa la emperatriz un vestido de seda que ella le pedía insistentemente, debido a que resultaba demasiado cara. Posteriormente, dos monjes que llegaban de las Indias a Constantinopla en 555, trajeron con ellos una gran cantidad de gusanos de seda, con las instrucciones necesarias para que los huevos eclosionaran, criar y alimentar a los gusanos, para extraer la seda, hilarla y trabajarla: después de esto se establecieron para ello manufacturas en Atenas, Tebas y Corinto.

    Hacia el año 1130 Roger I de Sicilia estableció una manufactura de seda en Palermo y otra en Calabria, que fueron dirigidas por obreros procedentes del botín traído de Atenas, Corinto y otras ciudades, que este príncipe había conquistado en su expedición a Tierra Santa. De modo natural, añade Mézeray, el resto de Italia y España aprendieron de los Sicilianos y de los Calabreses el modo de criar los gusanos de seda y de trabajar la seda: y a la larga, los franceses por el hecho de ser vecinos, empezaron a imitarlos poco antes del reinado de Francisco I.

    Las grandes ventajas que procedían de esas nuevas manufacturas avivaron el deseo de Jacob I, rey de Inglaterra de introducirlas en su reino: recomendó varias veces desde lo alto de su trono, y comprometió a sus súbditos, en términos muy presionantes, para que plantaran moreras, y  criaran gusanos de seda: pero por desgracia no tuvo éxito. Sin embargo parece por muchas experiencias que encontramos en las Transacciones filosóficas y otros lugares, que el gusano de seda aprovecha y trabaja tan bien se mire como se mire en Inglaterra, como en cualquier otro lugar de Europa."Seda", Encyclopédie ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers.

Fuentes: Wikipedia.

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