jueves, 26 de marzo de 2020

Biografía de doña Joaquina Josefa de Carvajal Vargas y Manrique de Lara

 Joaquina Josefa de Carvajal Vargas y Manrique de Lara:

Una noble entre dos mundos 


Su vida constituye un puente viviente entre dos épocas y dos hemisferios. Nacida en la opulenta Lima virreinal, capital de un imperio donde su familia controlaba el flujo vital de la información como Correos Mayores de Indias, y fallecida en la Madrid isabelina de mediados del siglo XIX, Joaquina Josefa encarnó en su propia biografía la gran transición de la monarquía hispánica. Su existencia no solo refleja, sino que personifica la adaptación de la élite criolla americana: desde el esplendor barroco y estático del Antiguo Régimen en Perú, pasando por el traumático desgarro de las independencias, hasta su reinserción exitosa, aunque nostálgica, en la aristocracia peninsular que buscaba su lugar en un mundo liberal. Así, su historia es mucho más que un relato familiar; es el microcosmos de cómo los pilares tradicionales del imperio negociaron su supervivencia y transformación entre la lealtad a la corona y los vendavales de la modernidad.

Introducción: Un Linaje Transatlántico 

Joaquina Josefa Carvajal Vargas y Manrique de Lara es un ejemplo emblemático de la aristocracia criolla del siglo XVIII. Nacida en el seno de una de las familias más influyentes del Virreinato del Perú, su existencia estuvo marcada por los privilegios, las obligaciones y los cambios políticos que definieron la era. Los Carvajal-Vargas no eran una familia cualquiera: desde el siglo XVI habían detentado el cargo hereditario de Correo Mayor de Indias, una de las posiciones más lucrativas y estratégicas del imperio español, controlando el flujo de información y correspondencia entre la metrópoli y sus colonias americanas. 

En el corazón de este imperio se erigía Lima, la "Ciudad de los Reyes". Fundada por Francisco Pizarro en 1535, el nombre evocaba tanto la festividad de los Reyes Magos como la soberanía de los monarcas españoles, reflejando la fusión de fe católica y poder real que sostenía el dominio colonial. Este enclave estratégico se convirtió en la capital del Virreinato del Perú, el centro político y económico más importante de Sudamérica, gracias a su posición clave en la ruta que transportaba la plata de Potosí y funcionando como una auténtica corte en miniatura del poder español. Fue en esta ciudad opulenta y cosmopolita, sede de la más numerosa nobleza titulada de América, donde los Carvajal-Vargas establecieron su base de poder tras asumir el Correo Mayor en 1561. Desde aquí, no solo controlaban la información del imperio, sino que administraban un vasto patrimonio que incluía la encomienda de Icho Huari en Áncash y propiedades como la célebre "Casa del Balcón" en Huaura, lo que los convertía en un pilar fundamental de la estructura social y económica limeña. 

Antecedentes Familiares: Los Pilares del Poder 

La familia de Joaquina Josefa era la encarnación del poder colonial. Su linaje, la Casa de Carvajal y Vargas, se originó en Plasencia, Extremadura, y se remontaba a la Reconquista. El mayorazgo (patrimonio familiar indivisible) se fundó en 1560, y pronto la familia se trasladó a Lima para administrar el Correo Mayor. 

Su padre fue Mariano Joaquín de Carvajal Vargas y Brun, V conde de Castillejo y II duque de San Carlos. Su madre fue Ana Eusebia Manrique de Lara y Carrillo de Albornoz. Este matrimonio unía dos importantes linajes nobiliarios, consolidando una fortuna basada en el cargo de Correo Mayor, extensas propiedades rurales en el Perú y una influencia política directa en la corte de Madrid. La familia fue encomendera de Icho Huari (Ancash) y poseía la "Casa del Balcón de la Independencia" en Huaura, donde San Martín declaró la independencia. 

Mariano Joaquín no solo fue un noble y militar de carrera, alcanzando el grado de Mariscal de Campo, sino también un distinguido hombre de letras e historiador. Su inquietud intelectual le valió el ingreso como académico en las instituciones más prestigiosas de la Ilustración española: fue Académico de Número de la Real Academia de la Historia y Académico Honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Además, en 1795 publicó su obra "Compendio Limano", un estudio histórico sobre el origen de los incas, la fundación de Lima y sus autoridades, consolidando su legado como cronista del Perú virreinal. Ese mismo año, la Corona reconoció su conjunto de servicios otorgándole la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, una de las máximas distinciones del reino. Este perfil intelectual y cortesano del padre revela que Joaquina Josefa creció en un entorno familiar que, más allá del poder político y económico, valoraba el conocimiento y el prestigio cultural, algo que sin duda marcó su educación y su posterior inserción en la élite madrileña. 

Su hermano mayor, José Miguel de Carvajal Vargas y Manrique de Lara, encarnaría el cenit de este poder familiar. Nacido en Lima en 1771, se convertiría en el II duque de San Carlos, favorito del rey Fernando VII, mayordomo mayor real e incluso secretario de Estado. Su carrera ilustra el tránsito de la élite criolla peruana a los más altos círculos del poder en la monarquía española. 

Nacimiento y Primeros Años 

Joaquina Josefa nació en Lima en 1774. Su nacimiento coincidió con el apogeo de la influencia familiar en el Perú, pero también con un momento de cambio. En 1778, la Corona decidió "amortizar" o recomprar el Correazgo Mayor, lo que significó el fin de esta fuente de ingresos hereditaria para los Carvajal. Como consecuencia, la familia trasladó su base de operaciones a Madrid, donde fue compensada con otros títulos y cargos cortesanos. Joaquina Josefa, por lo tanto, pasó sus primeros años en la opulenta Lima virreinal, pero su adolescencia y vida adulta se desarrollarían en España. 

La educación de las hijas de la nobleza criolla, como Joaquina Josefa, reflejaba con precisión la pirámide social del Virreinato: un privilegio destinado a consolidar el estatus de la élite y forjar a "buenos cristianos y buenos súbditos" leales a la Corona y a la fe católica. Este sistema era profundamente excluyente, reservado principalmente a españoles y criollos adinerados, en un contexto donde el acceso a las instituciones se regía por estrictos estatutos de "limpieza de sangre". Para ellas, la formación comenzaba con las Primeras Letras—lectura, escritura en castellano y doctrina cristiana—, que podían recibir bajo la supervisión de un tutor particular o en conventos. Sin embargo, su camino educativo se truncaba pronto. A diferencia de sus hermanos, quienes podían avanzar a los Estudios Menores para dominar el latín y las humanidades clásicas en prestigiosos colegios como el de San Martín, las jóvenes estaban mayoritariamente excluidas de esta formación superior. Su educación se orientaba fundamentalmente hacia la esfera privada, centrándose en las labores del hogar, el bordado, la costura y el refuerzo de la moral cristiana, habilidades consideradas propias de su género y rol social. Esta formación, a menudo completada en conventos o a través de institutrices, tenía un objetivo claro: prepararlas para ser esposas y madres ejemplares dentro de su clase, capaces de gestionar un hogar noble y perpetuar los valores de su linaje en una sociedad jerárquica y colonial. 

El traslado de la familia Carvajal-Vargas de Lima a Madrid, un movimiento decisivo en la vida de Joaquina Josefa, fue la respuesta directa a una transformación fundamental de su patrimonio y poder. En 1788, la Corona española, bajo el rey Carlos III, ejecutó la amortización o recompra del Correazgo Mayor de Indias, el cargo hereditario que desde 1514 había sido la fuente principal de riqueza e influencia de la familia en el virreinato. Esta medida, parte de las reformas borbónicas para centralizar el control imperial, terminó de un plumazo con el pilar económico que los sustentaba en América. Como consecuencia, la familia reubicó su centro de operaciones a la metrópolis. Sin embargo, lejos de ser una derrota, este traslado fue negociado y exitoso: a cambio de la renuncia a su monopolio postal, la Corona compensó a los Carvajal-Vargas otorgándoles nuevos títulos nobiliarios y cargos en la corte madrileña, facilitando su integración en las más altas esferas del poder peninsular. Así, la niñez limeña de Joaquina Josefa dio paso a una adolescencia y vida adulta en España, donde su familia reafirmó su estatus como Grande de España en el corazón mismo de la monarquía. 


Matrimonio y Descendencia: Una Unión Estratégica 

El 3 de febrero de 1804, en Aranjuez, Joaquina Josefa contrajo matrimonio con Andrés Avelino Arteaga Lazcano y PalafoxMarqués de Valmediano, de Ariza y Armunia, de Estepa y de la Guardia, Conde de Corres, de Santa Eufemia, de Monclova, Señor de la Casa y Palacio de Lazcano, G. de E. de primera clase. Esta unión fue un ejemplo clásico de alianza nobiliaria, ya que Joaquina era hija de los duques de San Carlos, una de las familias criollas más poderosas del Perú virreinal. Este enlace fue típico de la aristocracia de la época, diseñado para fortalecer alianzas entre grandes casas nobiliarias. El matrimonio tuvo dos hijos: 

  • María Josefa(1806-?cuya trayectoria no está detallada en las fuentes principales. 

  • Andrés Avelino de Arteaga-Lazcano y Carvajal (1807-1850), que sucedió a su padre como VI marqués de Valmediano y III conde de Corres. 

Su esposo pertenecía a la casa de los Arteaga, una familia con una larga trayectoria de servicio a la Corona. Andrés Avelino era VI marqués de Valmediano, título que llevaba aparejado un prestigio considerable y probablemente propiedades. La pareja se estableció en Madrid, integrada en la corte de Carlos IV y, posteriormente, en la turbulenta corte de Fernando VII. 

El matrimonio de Joaquina Josefa con Andrés Avelino de Arteaga, constituye un ejemplo paradigmático de las uniones concertadas que caracterizaron a la nobleza criolla y peninsular. Lejos de ser un asunto meramente personal, este tipo de enlaces eran pactos familiares de gran trascendencia política y económica, diseñados como la principal herramienta para perpetuar el linaje, concentrar patrimonios y fortalecer redes de influencia. El mecanismo clave era el mayorazgo, una institución que garantizaba la indivisibilidad y transmisión del patrimonio familiar a un solo heredero —normalmente el primogénito—, evitando así la dispersión de la fortuna y el poder. La política matrimonial se planificaba, por tanto, como una estrategia de alianza entre casas, donde la dote y los títulos nobiliarios se intercambiaban para consolidar capital económico, simbólico y social, y para asegurar la lealtad a la Corona. De este modo, la unión entre una hija de los duques de San Carlos —cuyo poder provenía del Correo Mayor de Indias— y un marqués de Valmediano —con una larga trayectoria de servicio en la Armada y la política— servía para fusionar dos esferas de poder: la riqueza y el prestigio de la élite criolla peruana con el arraigo y la influencia de una de las grandes casas nobiliarias de la España peninsular. Estas alianzas, repetidas generación tras generación, fueron el cemento que mantuvo cohesionada a la aristocracia hispánica, definiendo la estructura misma del poder en el Imperio y su adaptación en la España del siglo XIX. 

Vida Posterior y Fallecimiento en una España Convulsa 

La vida adulta de Joaquina Josefa transcurrió durante uno de los periodos más convulsos de la historia española: la Guerra de la Independencia contra Napoleón (1808-1814) y el posterior reinado absolutista de Fernando VII, marcado por la inestabilidad y la pérdida de las colonias americanas. 

Su hermano, el duque de San Carlos, fue una figura central en estos eventos, participando en el Motín de Aranjuez y sirviendo a Fernando VII en el exilio y a su regreso. Es razonable suponer que Joaquina Josefa y su marido, como parte de la alta nobleza "fernandina", vivieron estos años entre la lealtad a la corona y la incertidumbre política. 

Integrada en la corte de Madrid tras su matrimonio, Joaquina Josefa recibió el honor que certificaba su plena aceptación en la más alta nobleza española: fue nombrada Dama de la Reina y de la Banda de Damas Nobles de la Reina María Luisa. Esta distinción, uno de los máximos honores cortesanos a los que podía aspirar una mujer de su estamento, confirmaba el éxito de la transición familiar del Perú virreinal al núcleo del poder metropolitano, uniéndola en este privilegio a otras mujeres de su linaje, como su cuñada, la duquesa de San Carlos. 

El círculo en el que se movía Joaquina Josefa estaba encabezado por las damas más distinguidas de la corte fernandina, entre las que destacaba su propia cuñada, María Eulalia de Queralt y Silva (1787-1863), esposa de su hermano, el II Duque de San Carlos. La posición de María Eulalia era excepcional: además de pertenecer a una de las familias más poderosas de España, ostentaba los títulos de Decana de las Damas de la Reina, de la Banda de María Luisa y de la Cruz Estrellada de Austria. Este último honor era particularmente exclusivo, ya que la Orden de la Cruz Estrellada, fundada en 1668 y vinculada a la Casa de Habsburgo, solo admitía a mujeres católicas que pudieran demostrar dieciséis cuarteles de nobleza (es decir, un linaje impecable y probado durante generaciones), lo que la convertía en la máxima expresión del prestigio aristocrático. Por lo tanto, que tanto Joaquina Josefa como su cuñada compartieran estas distinciones no era solo una cuestión de estatus, sino la prueba palpable de que ambas estaban integradas en el núcleo más exclusivo, antiguo y legitimado de la nobleza hispánica, un círculo cerrado donde la sangre, el servicio a la corona y las alianzas entre grandes casas definían la cúspide social. 

Joaquina Josefa falleció en Madrid en 1840, a los 65 años de edad. Su muerte ocurrió en los albores del reinado de Isabel II, en una España que intentaba modernizarse tras la Primera Guerra Carlista, y que ya había visto desaparecer el vasto imperio americano del que su familia había sido un pilar fundamental. 

Legado y Memoria Histórica 

La historia de Joaquina Josefa Carvajal Vargas y Manrique de Lara, aunque menos documentada que la de su ilustre hermano, es un valioso mosaico de la época que le tocó vivir. Su biografía personal resume la trayectoria colectiva de la élite criolla peruana: nacida en la opulencia colonial limeña, se trasplantó a la metrópoli donde su familia negoció un nuevo lugar en la nobleza cortesana española. 

Su vida estuvo entrelazada con los grandes acontecimientos de su tiempo, desde la crisis del Antiguo Régimen hasta las guerras de independencia que transformaron el mapa del mundo hispánico. A través de su persona, podemos vislumbrar la resistencia y adaptación de las estructuras de poder tradicionales en una era de revoluciones. 

Hoy, su memoria se preserva principalmente en registros genealógicos y archivos familiares, testigos silenciosos de una existencia que, como la de muchas mujeres de su clase, se desarrolló entre la esfera privada y los destinos históricos de su linaje. Su historia nos recuerda el papel, a menudo opaco pero significativo, que jugaron las mujeres en el mantenimiento de las redes de parentesco y poder que sustentaron el imperio español hasta su ocaso. 

 

Referencias y Fuentes Consultadas 

Esta biografía se fundamenta en la consulta y contraste de diversas fuentes, que permiten reconstruir con solidez la vida y el contexto de Joaquina Josefa Carvajal Vargas y Manrique de Lara. La información genealógica básica —como su nacimiento en Lima en 1774, su matrimonio en Aranjuez en 1804 con Andrés Avelino de Arteaga Lazcano y Palafox y su fallecimiento en Madrid en 1840— se ha verificado a partir de múltiples árboles genealógicos consistentes en bases de datos especializadas. Para los antecedentes familiares, el traslado a Madrid y el papel de la Casa de Carvajal-Vargas, se ha recurrido a fuentes históricas y enciclopédicas, que detallan la amortización del Correazgo Mayor de Indias en 1788 como motivo central de la mudanza y la posterior integración de la familia en la corte. Datos específicos sobre los títulos, honores y trayectorias de su padre, Mariano Joaquín, y su hermano, José Miguel —como las académicas a las que perteneció el primero y el cargo de Secretario de Estado del segundo— proceden de entradas biográficas autorizadas y de sitios web especializados en genealogía nobiliaria. Es importante señalar que, como es habitual en la investigación histórica, existen discrepancias menores entre algunas fuentes (por ejemplo, en las fechas exactas de nacimiento y defunción), que se han resuelto siguiendo la línea más documentada. Para una investigación más profunda, se recomendaría consultar documentos primarios en archivos como el Histórico Nacional de España o el General de Indias. 

El Caballero Metabólico